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SER SUJETO A UN CUERPO

No debemos pasar demasiado tiempo pensando en el concepto "ser", así como tampoco sumergirnos en la búsqueda de detalles de la subjetividad. Todo eso va en un sólo enunciado.

La aparente oposición entre vísceras y pensamiento siempre ha ofrecido la tentativa a pensar que si lo abstracto es lo que prevalece quizá el cuerpo resulte en una atadura. Los problemas del ser, que no atañen sino a los humanos, y los problemas de la noción de sujeto así como la relación objetivo/subjetivo, se sintetizan en la certeza corporal: “ser sujeto a un cuerpo”; lo inmaterial, sea llamado alma, pensamiento o discurso, sigue teniéndonos a la orilla de la butaca.



LO QUE SEA QUE ESTO SIGNIFIQUE

A veces me pregunto si no será infinitamente más sencillo dedicarme a pintar, trabajar en una agencia de publicidad o dedicarme a hacer playeras con imágenes cliché de arte. La respuesta casi siempre es que sí, pero cómo me sentiría con eso, esa es una cuestión más dura.

Los fanáticos del goce romántico verían en esa imposibilidad mía un delicioso mérito, yo les diría, si les dirigiera unas palabras, que "se trata de mierda también".

Cuando recuerdo cómo diantres llegué a "este sitio", lo que sea que signifique estar ahora escribiendo a oscuras iluminando el teclado con una hoja de papel que rebota la luz del monitor, sostenida por mi boca sedienta,  algo me dice que dedicarme a otra cosa (incluso a ser un poeta típico estudiante de letras) implicaría una sensibilidad que ya no poseo.

Sólo poseo esto, esta hoja, el texto real, que puedo masticar, el papel escrito que puedo tragar.

Mi respuesta a todas esa dudas que me erigen diario, 24/7 es que si pudiera ser más racional, sin titubear lo sería. Quisiera ser texto.

Texto, ya no siquiera una performance, y si como artista visual (maldición que ha caído sobre mí), tuviera que compartir una imagen para ser tomado en serio, sería una que contenga la pureza de la idea, una como esta:


BLAH


La mirada de la catástrofe no es otra que la de la naturaleza en el espejo; la orilla de las cosas no es el precipicio, es el silencio. El fuego del trueno no es el tigre del torrente eléctrico conectado al sanguíneo: eres tú.





MAS LUCIDEZ ALLA ABAJO


Dicen que soy casi completamente incapaz de tener algo seriamente con alguien, quien sea, es posible, suena como a mí. Pero, también dicen (diferentes personas supongo), que soy excesivamente serio con todo, a quién creerle.


Ahora mismo no sé si deba hacer caso a mi pene o a mi cerebro. Deseo más lucidez allá abajo. Quisiera que mi pene escribiera; un cerebro lápiz en mi entrepierna estaría bien.

Quisiera, si no es mucho pedir, en lugar de estar intentando cruzarme con esta o aquella mujer cada que sube la marea, dedicarme simplemente a escribir, y si eso no es posible, al menos escribirle por dentro en lugar de simplemente pasar por ahí. No un “manuel cervantes estuvo aquí”, no, y no mierda cursi, escribir la realidad:

“Mira, aquí está la realidad, es toda tuya mujer, deja de leer historias.
No tienes una novela, noooop, tienes un ensayo, todo mi ser ahí.
Probablemente no puedas leerla, pero, ¿para qué querrías leer dentro de ti, 
si esa realidad es tuya y eres tú en tu esplendor?
Esa realidad momentánea es exclusivamente, seriamente tuya,
quién podría quitarte tal acto de escritura”

Muy aparte: La verdad es que quisiera escribir, a secas, no necesariamente en alguien que después será solo un libro.

Escribir, se que ya lo dije.
No mierda cursi, la realidad.

DESPUÉS DE LA LLUVIA

Tengo todo lo que la lluvia no pudo llevarse consigo,
ni las gotas frescas pudieron, ni la intensa lluvia o el granizo, nada.

Ni siquiera los suaves copos de nieve han logrado desviar mi curso.

Soy aún todo lo que los ríos no han podido integrar al mar.

Planeo convertirme en roca sólida, que choquen en mí las aguas que quieran.

LA ÚNICA PREGUNTA


Pensar no es un oficio, eso hace de la gente que se toma el tiempo de pensar con demasiada seriedad, una existencia difícil de explicar. No trataré de explicarla, ni siquiera la mía, parce que todo lo que uno escribe es una aclaración para algo que viene, la filosofía termina cuando termina la vida. Todo sobre algo que viene. Entonces las preguntas no son sobre qué pensar y por qué, sino sobre la velocidad, es decir, sobre la disciplina de estar metidos en un proyecto escrito, un libro, un ensayo, una crítica, y todo eso en relación con la paciencia. El pensamiento o la vida.

Dicen que la pregunta ¿Qué es la filosofía? Es una que se hace a media noche, cuando ya no hay nada más que pensar por que no es la pregunta urgente, esto claro, aplica a la pregunta ¿Qué es el arte? En estos tiempos llenos de urgencias, la única pregunta importante es la que se hace diario, ¿Qué haremos hoy, escribir, o vivir? Todo eso hace de la escritura un asunto mortuorio, no sobre los decesos, si no sobre la oxidación, el cambio y el devenir, la finitud del cuerpo que se hace clara al despertar después de un tiempo dándose cuenta que los días han pasado.

La otra pregunta constante viene a ser la siguiente ¿Nos perdemos de mucho?

Del nuevo SUPERCOMPRIMIDOS  II, que se titulará TURBO.

NUNCA


EL arte es longa y la vida brevis, sí, por supuesto. Pero nunca he dicho que esté enamorado de la literatura, estoy enamorado del pensamiento. La literatura no puede contener todo lo que el pensamiento y el discurso son.
El arte y la literatura son lo de menos.



Del nuevo SUPERCOMPRIMIDOS  II, que se titulará TURBO.

SUPERCOMPRIMIDOS Textos de alta velocidad, era una serie de escritos sin editar escupidos o vomitados, es decir expulsados sin más, riesgosos, brutales y desentendidos la mayoría se perdieron en papel. Al  paso del tiempo el compromiso total, la fascinación por el orden me fue quitando ese ímpetu y ese descaro, trato de recuperar esa velocidad y esa crudeza, sumando el rigor actual en TURBO.
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